José Ignacio de Aldecoa Isasi


Todo escritor acaba por ser su menos inteligente discípulo".

.                                                                                                                                             Ignacio Aldecoa.

 1925 - 1969

Escritor español, de amplia e intensa producción narrativa. Estudió Filosofía y Letras en las universidades de Salamanca y Madrid. Aunque se inició como poeta (Todavía la vida, 1947; El libro de las algas, 1949), pronto se dedicó al cultivo del cuento género del que fue sin duda un maestro y la novela.

HUELLAS
POEMA DEL LIBRO DE LAS ALGAS 1949.

Tenue la luz en la espera del alba
erraba la noche, litúrgica y vaga,
por la angustia verde de las algas.

Un anillo de diablos volando
y un pegajoso balbuceo de ídolos
y el pez encallado en la orilla,
como un pecho pequeño del mar,
aromando tu marcha nocturna.

¡Ah! el alba rodando y rodando
con un mundo cerrado de pasos,
por la fruta amarilla del alba
con tu mundo cerrado de pasos.

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Cuentos

Los cuentos de Ignacio Aldecoa son fragmentos de vida, historias insignificantes pero dotadas de un gran poder evocador; por su variada temática (los oficios, la clase media, los bajos fondos, las vidas extrañas, el éxodo rural a la ciudad, etc.) configuran un amplio cuadro de comedia humana de la posguerra.

Recopilados en 1973.
Cuentos completos, aparecieron en las colecciones Vísperas del silencio 1955.
Caballo de pica 1956.
Arqueología 196.
Los pájaros de Baden Baden 1965.
Santa Olaja de acero 1968.

SEGUIR DE POBRES 1993.
(AUDIO-CUENTO)


Un hombrecillo que nació para actor
(Fragmento)
Eran las cuatro de la mañana. La churrería tenía algo de vagón de tercera clase. Dormía una vieja con sueño altisonante de suspiros y entrecortado de babeos. Un hombre mostraba infinidad de carnets, la faz angulosa y el pelo blandón y rubiaco, a la pareja policial que tomaba el mojapán madruguero. Tres estudiantes troneras bebían cazalla en compañía de unas pelanduscas que recortaban el canje de interjecciones. El churrero, a lo macho, se abría la camisa frente al fogón donde chirriaba la gran sartén del aceite. Olor de tren con aceitazo y dejo axilar, pegaba un tufo inolvidable.

La calle del Ave María se abría a la expedición sabatina de la gente de última hora. El nocherniego encontraba su reposo en el chocolate con churros o en el aguardiente truhán en copita breve y alta de caderas. La noche, maya de estrellas y canciones y verdeada de faroles de gas. Se dejaba oír el tacón del chuzo con que el sereno se autorizaba. Bajaban hacia la plaza dos farsantes, hombre y mujer, del brazo y entonados. La luz mortecina los atrajo como a vagas mariposas.



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Algunas de sus Obras


  • Todavía la vida 1947, poesía
  • Libro de las algas 1949, poesía
  • El aprendiz de cobrador 1951
  • El fulgor y la sangre 1954, novela finalista del Premio Planeta 1954
  • Gran Sol, novela premio de la Crítica 1958
  • Con el viento solano 1956
  • Los pozos
  • Espera de tercera clase 1955, relatos
  • Vísperas del silencio 1955, relatos
  • El corazón y otros frutos amargos 1959, relatos
  • Caballo de pica 1961, relatos
  • Arqueología 1961, relatos
  • Cuaderno de Godo 1961, relatos
  • Neutral corner 1962, relatos
  • Pájaros y espantapájaros 1963, relatos
  • Los pájaros de Baden-Baden 1965, relatos
  • Parte de una historia 1967, novela
  • Santa Olaja de Acero 1968
  • La tierra de nadie y otros relatos


El corazón y otros frutos amargos 
(Fragmento)

La cenicienta luz de la mañana enturbia, emborona el paisaje. 
El tren de mercancías, con un último vagón de viajeros, recorre los campos lenta, ceremoniosa mente.
 En una ventanilla el rostro de un hombre sufre los cambios, la perplejidad de lo desconocido... 
Tierra desconocida para sus ojos; aire no
respirado jamás. El hombre baja el cristal con tiritantes gotas de condensación. Respira la mezcla de
humo de la locomotora y del aire frío, duro, metálico del campo.
 Está respirando tristeza y libertad.
La estación es como un vagón de tercera clase de las líneas perdidas,
de los trenes formados de corrales para hombres.
 El tren ha frenado su marcha. 
Escapan los chorros de vapor de la máquina. Luego, la locomotora se desinfla en un soplo largo. Soplo final del que queda como un hilo de silbido, apagado y constante;
que abolla, hunde e inutiliza su caparazón de coleóptero enorme.
El hombre salta del vagón. Por la ventanilla abierta le alcanzan la maleta de madera. 

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Fuentes

Ignacio Aldecoa Isasi. Disponible en :sarpanet.info
Biografía y vida de Ignacio Aldecoa Isasi. Disponible en :Biografiasyvidas.com
Ignacio Aldecoa Isasi. Disponible en :quedelibros.com









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